
Me dejo querer por las suaves caricias de colores, me dejo llevar por las tonalidades del bello crepúsculo. Poco a poco agoniza, sigilosamente se desdibuja, desaparece entre los cúmulos que gradualmente tapan el cielo.

Y ya en el regreso, la aurora me alcanza. Avanza prudente, danzante, entre brumas de promesas y juramentos. Me envuelve mimosa, me retiene junto al resplandor del nuevo día.

Despunta la mañana avasalladora, nada la retiene. Y entre el mar de nubes que cubre el horizonte contendré lo que soy, lo que llevo. Allí se quedará para siempre.

(Fotografías: Picos de Europa/07)
3 comentarios:
Quines imatges més precioses ens regales, tan ben acompanyades per aquestes paraules-poétiques que les descriuen!!
Molt bé!!
Una abraçada.
Bonitos recuerdos montañeros, buenos momentos en buenos lugares.
Saludos!
TA
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